Toñi Quiñones

"Un blog nace contigo, crece contigo, y llega un momento en que forma parte de tu vida". @Toquigo

Huérfanos emocionales

Deja un comentario

Llenar la cabeza de conocimiento, sin desarrollar ninguna habilidad humana, esto es lo que normalmente sucede en la mayoría de las escuelas.

En las escuelas, siempre se ha dado mayor importancia a todas aquellas materias que -dicen que- nos ayudarán a competir y alcanzar un trabajo con el cual ganarnos la vida dignamente, y sin embargo, de las emociones poco se habla, y por lo tanto, no se educan, ya que no se consideran importantes.

Goleman explica que la Inteligencia Emocional es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

Por lo tanto, la educación integral de una persona, no puede centrarse sólo en lo cognitivo, sino que debe implementarse con la educación emocional, la cual, nos ayudará a alcanzar no solo un trabajo de éxito que nos proporcionará una vida económicamente digna, sino una vida plena y satisfactoria, porque quienes tienen la habilidad de gestionar adecuadamente sus emociones, tiene mayor garantía de alcanzar el éxito en la vida.

La inteligencia representa solamente el 20% de los factores que determinan el éxito, mientras que el 80% restante depende de la inteligencia emocional. (Goleman, 1996)

Los huérfanos emocionales

Sentirse enfadado o triste, tener miedo, sentir frustración… y demás sentimientos,  que en diferentes momentos de la vida vamos conociendo, es normal, y así debe de entenderse. Desde pequeños deberíamos aprender a identificar estos sentimientos y a gestionarlos.

El problema radica, en el momento en que nos sentimos huérfanos, somos huérfanos emocionales desde pequeños, porque normalmente no nos educan las emociones. Nuestros padres, en la mayoría de los casos, carentes también de educación emocional, no tienen en cuenta las emociones de sus hijos, están más pendientes de cosas que ellos consideran más importantes como: ser un buen estudiante, no meterte en líos…

Una crianza sin cariño, y sin gestión de las emociones, puede concluir con adultos problemáticos. (Jay Belsky) Por ello, los padres que valoran a un hijo, no sólo por su capacidad cognitiva, sino también por su capacidad de sentir, y entienden que deben de amar lo que hacen, proporcionan a su hijo, los recursos necesarios para desarrollar sus capacidades y habilidades, necesarias estas para alcanzar una vida plena y satisfactoria.

Se puede ser intelectualmente brillante y emocionalmente un inepto, y es que las emociones mal gestionadas causan la mayoría de los problemas.

Y ahora que somos adultos, y que somos padres ¿qué? sino somos capaces de identificar y manejar nuestras emociones, ¿cómo vamos a hacerlo como padres?

No tenemos herramientas suficientes, sólo las que la vida a base de error-acierto nos han ido proporcionando y/o repetir las enseñanzas de nuestros padres.

En mi opinión, los primeros pasos que como padres hay que dar, es darlos primero como persona. Autoanalizarse y conocerse, ser consciente de uno mismo, de las fortalezas y las debilidades, buscar siempre ser coherente, dónde pensamientos, sentimientos y actos vayan en sintonía… Conocerse nos ayudará a dar lo mejor de nosotros mismos y lo más adecuado.

En el transcurso de esta autoevaluación, las vivencias del pasado se harán presentes y nos ayudarán a entender el por qué somos como somos, es aquí, dónde debemos aceptar nuestras carencias y aprender a ponerles remedio. Reconducir, canalizar y poner freno a las emociones que nos puedan ocasionar problemas, nos proporcionará un clima emocional estable y seguro, y al mismo tiempo a las personas que nos rodean como son nuestros hijos, pareja, familia, amigos…

Las personas, padres, que se muestran competentes en el manejo de las emociones contribuyen positivamente en el crecimiento y el desarrollo de sus hijos.

En mi experiencia personal, y desde que fui madre por primera vez hace ya 14 años, comencé a tomar consciencia de mis sentimientos y mis emociones, de mis carencias. No hay que sentirse culpable, ni buscar culpables por haber carecido de una educación emocional. Quiero pensar, que tomar consciencia de ello, es el punto de partida para aprender a potenciar las fortalezas y canalizar y controlar las debilidades.

Y es ahora, estudiando Educación Social cuando he ido pensando e identificando los errores y los aciertos de expresar mis emociones y mi conducta, haciéndome sentir en algunos momentos un maremoto de emociones encontradas, y aunque no es fácil, poco a poco voy canalizando y colocando en su sitio todo aquello que me hacía vivir en una “rebeldía” personal, quizás y así lo entiendo, por la falta de educación emocional.

Considero, que a lo largo de la vida, la mayoría de las personas pasamos por situaciones de crisis y conflictos personales, y es en la forma en que afrontemos (positiva o negativamente) y abordemos estas situaciones, las que nos hará crecer o decrecer como personas.

Evidentemente, aquellos que han recibido una educación emocional lo resolverán mucho mejor.

“Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”  (El Principito)

Glosario:

Según la RAE (Diccionario de la Real Academia española de la lengua).

Emoción.

1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

2. f. Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.

Sentimiento.

1. m. Acción y efecto de sentir o sentirse.

2. m. Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.

3. m. Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.

Inteligencia.

1. f. Capacidad de entender o comprender.

2. f. Capacidad de resolver problemas.

3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender.

4. f. Sentido en que se puede tomar una proposición, un dicho o una expresión.

5. f. Habilidad, destreza y experiencia.

6. f. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.

7. f. Sustancia puramente espiritual.

  • emocional.

1. f. Capacidad de percibir y controlar los propios sentimientos y saber interpretar los de los demás.

Bibliografía y web grafía

Autor: Toquigo

Educadora Social fomentando y facilitando el uso de la tecnología de forma segura. #Formación #EducaciónSocial #Ciberseguridad #Familias #Menores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s